Lavado Intestinal

Técnica

Material:

  1. Un irrigador de 2 litros, con tubo de goma, cánula y llave de paso.
  2. Una pera para lavado recta de bebe, de 60 ml.

Forma de proceder:

             Preparar una tisana de manzanilla, haciendo hervir durante 10 minutos 5 bolsitas o un pellizquito de flores de la planta en 2 litros de agua. Luego dejar enfriar hasta que la temperatura sea de 35 º a 37 ºC.

Ponerse a cuatro patas en la bañera, la cabeza hacia abajo y el trasero levantado (si no es posible, tenderse boca abajo y a lo ancho de la cama, dejando que cuelgue la mitad superior del cuerpo), el irrigador a unos 50 cm. aproximadamente por encima del nivel del ano, procurando evitar el sifón producido por el tubo generalmente demasiado largo.

Drenaremos el tubo abriendo la llave de paso hasta que el  líquido llegue a la cánula (para evitar la entrada de aire en el intestino) y volvemos a cerrar la llave.

Después de haber introducido la cánula, abrir la llave de paso y dejar que salga todo el líquido antes de cualquier evacuación. Es importante respirar con el abdomen, y hacerse masajes en el vientre durante todo el tiempo que esté entrando la infusión, a fin de evitar los espasmos dolorosos durante el lavado.

Con una mano darse masajes sobre el colón en la parte más baja del abdomen, ligeramente al lado izquierdo, utilizar los dedos como si estuviese practicando escalas de piano, o como si estuviese amasando pan. Presiones con fuerza la mano cuando encuentre alguna bola o parte rígida: son los depósitos de materia fecal que deben de ser eliminados. Continúe con el masaje alrededor del ombligo, y luego en el lado derecho hasta llegar a las costillas. Repita todo igual hasta que hayan entrado los dos litros.

Si se producen calambres o espasmos, o una necesidad imperiosa de evacuar durante el lavado, habrá que tener cuidado de que la temperatura del agua sea conveniente. Un agua demasiado  fría o caliente provoca espasmos dolorosos o desagradables. O también, practique la respiración abdominal llamada "del chorro" igual a la que se enseña a las parturientas. Mientras más deprisa se respira, más rápido desaparece el espasmo.

Terminado el lavado se puede evacuar de inmediato el líquido, lo que se produce en varios periodos a lo largo de unos veinte minutos.

A continuación llenar la pera con la cantidad de cuatro cucharadas soperas de aceite de girasol de primera presión en frío, previamente templado al baño maría a 35º o 37º C. Meter la cánula en el año e inyectar el aceite como si se tratara de un supositorio líquido. El organismo  guardará el aceite, no lo expulsará. Por la noche, antes de acostar, para así conseguir una mayor permanencia del aceite en el organismo.

Al cabo de un cierto número de lavados, el aceite deja de ser absorbido por el organismo y es devuelto, en todo o en parte, por la mañana. Entonces se continuará con los lavados sin la instalación del aceite.

La instalación de aceite se puede facilitar utilizando una jeringa de plástico de 100 mil. La dosificación es más precisa, y la operación se realiza sin peligro de que entre aire en el intestino, como con las peras para lavativas. Son mucho más higiénicas y se encuentran sin problemas en las farmacias.

El lavado rectal permite evacuar rápidamente una gran parte de las materias fecales que están estancadas en el intestino, y con ellas, la flora de putrefacción.

Se destruye más nuestra flora intestinal tomando un antibiótico que haciendo lavados rectales. Una alimentación sana permite sembrar nuevamente y de forma progresiva el intestino con lacto bacilos y gérmenes no agresivos.