ALEX ARTEAGA



Creo que todos nos conectamos más cuando compartimos nuestras historias, entonces, con mucha humildad y sonriente, les comparto la mía.

Mi interés por un estilo de vida saludable y fitness, empezó cuando estaba estudiando en la Universidad de Miami, en la que me gradué en el 2011 con dos títulos: Bachiller en Marketing y Bachiller en Psicología. Desde ese momento empecé a practicar Bikram Yoga y a hacer triatlones, alimentándome de la “mejor manera” que para el momento consideraba.

Después, cuando empecé mi Maestría en Marketing Digital en la Universidad de Nueva York, por primera vez pensé en la idea de participar en una competencia de fisicoculturismo; no pasó mucho tiempo hasta el momento de inscribirme para competir.

Fueron 10 meses de sacrificio, dieta extrema que incluía proteína animal (actualmente soy vegana), tres horas al día y seis veces a la semana en el gimnasio, madrugaba para hacer cardio en ayunas, tomaba café para mantenerme despierta en el trabajo y más café para no quedarme dormida en mis clases de la Universidad por la noche. Fue una etapa en la que reté a mi mente, llevando a mi cuerpo más allá de su límite; estaba tan enfocada en tener un abdomen de acero, que abandoné a mi SER por completo. Pero, si hay algo que debo rescatar de esa etapa, es el convertirme en una experta en el cómo formar el cuerpo con la alimentación y el entrenamiento y en cómo perder grasa e incrementar masa muscular. Aprendí el método occidental para verme super en-forma, pero la realidad es que interna, emocional y mentalmente, no estaba nada bien.

Después de competir me pasó algo que es muy común en los fisicoculturistas: la depresión post-competencia. Perdí todo lo que con tanta disciplina y perseverancia construí. Vivía con sueño, tenía antojos de todo, en especial de cosas crocantes y poco nutritivas, empecé a comer sin parar, literalmente era un barril sin fondo, mis hormonas estaban totalmente desbalanceadas, y hasta mi ciclo menstrual se paró por más de un año.

Le doy gracias a la vida por ponerme en esa situación, porque fue ahí cuando sentí un despertar de consciencia y le di un giro al estilo de vida que no me estaba brindando la paz, salud y felicidad que necesitaba, proponiéndome buscar un método natural que me ayudara a restablecer mi cuerpo, hormonas y metabolismo, encontrando en ese momento a The Academy of Healing Nutrition en Nueva York, un lugar que enseña la simplicidad en vez de lo complejo, lo natural en vez de lo artificial, lo universal en vez de lo analítico; era lo que tanto esperaba, y en definitiva, cambió mi vida.

En la academia me certifiqué como Coach Holística en Nutrición y Bienestar, además aprendí lo más valioso que ahora sé: sanar el cuerpo de manera natural.

Esta transición fue trascendental, cambié la manera de ver las cosas y las cosas que miraba cambiaron. No solamente logré sanarme, volver a tener un ciclo menstrual regular y un metabolismo favorable, sino que también se abrió un portal de consciencia, que me llevó a comprender la importancia de vivir en armonía con uno mismo, de integrar la mente con el cuerpo y la espiritualidad.

Hoy escojo vivir un vida en total armonía con todo lo que me rodea y  en especial, conmigo. Elijo respetarme y amarme incondicionalmente; esto significa que integro todos los aspectos del cuerpo, mente y espíritu de manera equitativa. Cuido mi cuerpo haciendo ejercicio y manteniendo la flexibilidad; cuido mi mente nutriéndome de información y de la verdad; cuido mi espíritu meditando y compartiendo este conocimiento que me cambió la vida.

Siento muchísima gratitud al saber que han llegado a mi página web, espero poder servirles de la mejor manera para expandir la consciencia colectiva, y al mismo tiempo, los invito a empezar a explorar la sanación natural, la energía de los alimentos, las prácticas de longevidad y a crear una vida de amor y luz.

Salud Holística
Cursos
Social

© Salud Holística | By PARDUX

avision logo
© 2018 Salud Holistica. All rights reserved.